Te observo atento,
reflexivo, tan perfecto
Niño aún en tu camino
de experiencia.
Esos ojos que me
encuentran,
aparentan estar ocupados
y cuando menos
me lo espero,
ya me alumbran y cortejan.
La dicha de besarte,
de tenerte en mis brazos
Conozco ya tus tiempos,
que me he sumergido en ellos.
Esos gestos que deseo,
que incluso ya contemplo
en mis sueños,
cuando imagino y visualizo
a nuestro futuro pequeño.
¡Ay, mi negro de destellos!
Sonrío siempre al contemplarte
Los versos llegan desafiantes
en mi tinta, en mis manos.
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